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Psicología con Wendy: La disciplina se aprende en el hogar y con los padres

Psicóloga Wendy Batista
wjbatistaf58@hotmail.com
Sábado 04 de noviembre, 2017

A través del tiempo el funcionamiento del hogar ha cambiado. Siendo realistas, la disciplina debe iniciarse con unos padres consecuentes con su actuación, porque no se le debe ni puede pedir a los hijos lo que no se les da. Es ahí donde los padres deben revisarse porque han de ser coherentes con lo que se les exigen a sus hijos y con lo que hacen.

La disciplina se va adquiriendo en el hogar, básicamente por la forma de comportarse los padres, es aprendida en el largo proceso de convivir juntos. Estos aprendizajes y experiencias marcan a los hijos.

Empecemos definiendo la disciplina:

La disciplina es la capacidad de actuar ordenada y perseveradamente para conseguir un bien. Exige un orden y unos lineamientos para poder lograr más rápidamente los objetivos deseados, para adquirir este valor se necesita autoexigencia: es decir, la capacidad de pedirnos a nosotros mismos un esfuerzo ''extra'' para ir haciendo las cosas de la mejor manera.

Es preferible que los padres eduquen; porque al final lo deseable es que los niños dejen de obedecer a los adultos construyendo sus propios valores y aprendan a tener comportamientos coherentes con ellos mismos.

Por consiguiente, la meta de la disciplina es aprender a socializar y crecer como personas autónomas libres, con seguridad, con normas y reglas incorporadas para poder compartir y convivir en la sociedad que les toca vivir, como también desarrollar un autocontrol o autodisciplina.

 Algunas reglas básicas que te pueden ayudar a la hora de disciplinar a tus hijos:

  • Debemos entender que los niños se sienten mas deseosos de cumplir una regla cuando ellos mismos han ayudado a establecerlas,
  • Asegurarse que el mensaje ha llegado al niño con amor y respeto.
  • Nunca hacer algo por el niño, si el puede hacerlo por si mismo.
  • Hacer que se sientan responsables por las decisiones que tomen.
  • No añadir humillación a la educación. 

"Disciplina a tus hijos y te darán tranquilidad de espíritu y alegría a tu corazón", según un proverbio.

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