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Hombre mató exmujer supuestamente por un tanque en Herrera

Santo Domingo Oeste, 27 junio 2015.- Una discusión por un tanque para almacenar agua parece, de primera instancia, como el detonante para que Eddy Lorenzo matara  a su ex pareja y a un padre de familia, totalmente ajeno al conflicto, y luego se suicidara. Pero el hecho de que destinara sus prestaciones laborales para compra runa pistola hace pensar que el crimen, al menos contra su ex mujer, fue premeditado.

Lorenzo mató ayer a la joven Belkis de los Santos, a la apersona que ésta contrató para la mudanza y luego se suicidó. Al parecer, ya había planeado quitarle la vida a su exconcubina.

Según Rosmery Altagracia Valiente, quien vive al lado de la casa donde ocurrió la tragedia, en el interior de la vivienda se encontró una tarjeta de una tienda de armas y diferentes precios para estas.

Valiente dijo que el homicida recibió un dinero por sus prestaciones laborales, el cuál usó para comprar la pistola que acabó también con la vida de su expareja.

Un mes atrás, éste fue despedido de su trabajo, por lo que los vecinos cuentan que cada mañana lo veían sentado en el frente de la casa sin nada que hacer y sin conversar con nadie. De los Santos, por el contrario, durante el tiempo que estuvo viviendo allí fue muy social y amable con sus vecinos.

María Figuereo, propietaria de un colmado ubicado frente a la vivienda del homicida, dijo a este medio que la joven era madre de tres niñas, y que el asesino no era el padre de ninguna de ellas.

Precisamente el amor a sus hijas, impulsaba a Belkis a trabajar duro para darles educación. Su tía, Elisa de los Santos, contó que la hoy occisa siempre decía “yo soy padre y madre de mis hijas, las quiero sacar adelante”.

Su madre, totalmente destrozada, esperaba en la habitación de su casa, Ubicada en Guajimia Primero, donde también se fue a vivir Belkis con sus hijas,  que trajeran el cuerpo de su única hija, el cual estaba en Patología Forense.

Aquel escenario arrancaba las lágrimas del más fuerte de los corazones. El cuerpo llegó a las 12 y 3 minutos del mediodía, todos se levantaron para ayudar en lo que pudieron. Su madre, por el contrario, ya no tenía fuerzas, solo atinaba a decir “Por qué, Dios mío, por qué me dejaste tan sola”.

Lo que pasó ese día

Belkis de los Santos nunca pensó que la decisión de recuperar sus electrodomésticos podría dar al traste con su vida. Llegó al barrio la Rosa, en el sector de Herrera, alrededor de las 8:00 de la mañana resuelta a poner el punto final a esa historia de amor que había quedado en suspenso 6 meses atrás.

Luego de que llamó a su expareja, quien no se encontraba en la casa, esperó horas a que este llegara para que le abriera la puerta de la pequeña casa, para así cumplir con lo que la idea que la llevó hasta allí: conseguir de vuelta sus ajuares.

Cuando el reloj marcaba las 12: 00 del mediodía de ayer, regresó a la casa Eudy Lorenzo, expareja de la joven. De acuerdo con Rosmery Altagracia, vecina del homicida, tras una conversación de varios minutos entre la expareja, la mujer entró a la casa a sacar el tanque, en el cual almacenaban el agua, a lo que su Lorenzo le pidió que le dejara el utensilio pero esta se negó. Fue entonces cuando él le disparó matándola en el acto.

El velatorio de Felicito Sánchez

Una calles más adelante era velado el cuerpo del señor Felicito Sánchez, contratado por De los Santos para que la ayudara con la mudanza. Este perdió la vida cuando intentó huir del asesino. Recibió un disparo certero en la parte trasera de su cuello, caminó unos metros pidiendo ayuda y cayó, sin vida, sin fuerzas.

Su esposa, María Monegro, ya no podía hablar, sus palabras no se escuchaban, como pudo dijo: “Un hombre trabajador, mi compañero de toda una vida, 32 años de casados”.

En la casa donde vivía Sánchez, su cuerpo era rodeado por sus familiares y amigos, dos sillas plásticas sostenían su ataúd. Éste se dedicaba al concho, pero también era obrero y chofer.

Evelyn Sánchez, hija del señor asesinado, dijo que su padre era todo para ella y que a él y su trabajo incansable le debe todo lo que ella es. Por Mayelin Francisco

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